BIBLIA, libro mío, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para el corazón, fuerte, poderoso compañero. Tu desnudez asusta a los hipócritas y tu pureza es odiosa a los libertinos.

Gabriela Mistral

jueves, 30 de agosto de 2007

Derecho a la Vivienda


Derecho a la vivienda.

Senadores de la republica, indistinto de su condición política, han presentado mociones que modifica el Decreto respectivo de la Ley General de Urbanismo y Construcciones para terminar con las entregas de viviendas de 9 y 12 metros cuadrados.

La moción establece la obligación de construir viviendas sociales de una superficie no inferior a los 50 metros cuadrados, con el fin de evitar la precariedad en los programas gubernamentales de construcción. Cabe señalar que en los últimos tiempos, la entrega de casas sociales de 9 y 12 metros cuadrados ha provocado gran polémica.

La iniciativa que modifica el Decreto Ley del Estatuto General de Urbanismo y Construcciones, se fundamenta en “la necesidad de dar cumplimiento al derecho a una vivienda digna que es considerado en la actualidad como un derecho humano fundamental, es decir, uno de aquellos atributos esenciales para la subsistencia y desarrollo de las personas”.

Por tanto, es importante que toda modificación, este dirigida a un mejor modo de vida de nuestros ciudadanos, aunque nuestra realidad sea distinta.

Hace algún tiempo, conversaba con un muy buen amigo periodista la siguiente propuesta:

Sugerir a nuestras Autoridades Regionales, Canalizar y formalizar un Proyecto de Ley, en donde se realicen imposiciones para la vivienda, similar al que se realizan en el Sistema de Salud y AFP`s. Este Proyecto a futuro, permitirá que todos nuestros nuevos trabajadores, en menos de 20 años puedan contar con una vivienda propia, indistinto de la Prevención Económica que realiza cada familia.

Tómese este proyecto, como una propuesta generacional, como un legado futurista. En donde nuestra juventud, hijos y nietos puedan recibir la oportunidad de contar con un lugar propio donde vivir. Sin dejar de lado, la correspondiente subvención de que otorga nuestro estado.

Puedo compartir que los Sistemas de Salud y Previsión Social, son insuficientes. Pero, mientras estemos regidos por estos mismos, sin existir una modificación real, no podemos perder oportunidades en crear nuevos sistemas, en pos de nuestra gente. Y más aun, mejorarlos.

Carlos A. Saavedra Martinez

La Salud


La Salud

Según, La Declaración Universal de los Derechos Humanos: La Salud, es un elemento indispensable para asegurar a todas las personas un nivel de vida adecuado (art. 25).

En el Protocolo adicional a la Convención Interamericana de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la salud, entendida como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social”.

Constitucionalmente, el Derecho a la Salud no se encuentra garantizado: En la Constitución Política se consigna el derecho a la protección de la salud. Pero, se especifica como la protección del Estado al libre e igualitario acceso a las acciones de promoción, protección y recuperación de la salud y de rehabilitación, consagrando – en lo sustantivo - sólo el derecho a elegir el sistema de salud (público o privado).

No obstante, la aprobación y puesta en marcha de la Ley Nº 19.966, alivia en algo los derechos ciudadanos, donde el Régimen de Garantías en Salud “GES-AUGE”, señala que: “Las Garantías Explícitas en Salud serán constitutivas de derechos para los beneficiarios y su cumplimiento podrá ser exigido por éstos ante el Fondo Nacional de Salud o las Instituciones de Salud Previsional, la Superintendencia de Salud y las demás instancias que correspondan.”

En nuestra doctrina propiciamos a una cultura de la vida, que significa proteger sin excepción la integridad física, moral e intelectual de las personas desde su concepción. Por lo tanto, estamos llamados a defender el derecho a la vida y denunciar cualquier tipo de abuso, discriminación o atentado contra las personas, en especial la inobservancia de sus derechos individuales.

No nos olvidemos que el buen político es un servidor, y como tal es administrador de algo en lo que participa, pero que no le pertenece en sentido estricto.

Carlos A. Saavedra Martínez