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Gabriela Mistral

jueves, 17 de julio de 2008

Bachelet y Goic llaman a trabajar por la reconciliación de Chile.


Durante la celebración de la Fiesta de La Tirana en honor a la Virgen del Carmen

La Jefa de Estado acogió el llamado del presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, a trabajar por un país reconciliado, al pedir que “trabajar todos juntos por un Chile que otorgue dignidad a cada uno de sus hijos y, además, por un Chile solidario, un Chile que busca siempre la justicia social”.

Una jornada marcada por el simbolismo vivió ayer la Presidenta Michelle Bachelet, quien pese a definirse como agnóstica se convirtió en la primera Mandataria -en más de 40 años- en participar en la Fiesta de La Tirana, en honor a la Virgen del Carmen, una ceremonia religiosa popular de origen ancestral en el norte del país.

El escenario de fervor religioso en plenitud con miles de peregrinos bailando, vestidos con trajes multicolores, surgió como lugar perfecto para que la Jefa de Estado instara a la reconciliación del país.

"Ésta es una invocación a seguir trabajando todos juntos por un Chile reconciliado, por un Chile que le otorgue dignidad a cada uno de sus hijos y -además- por un Chile solidario. Un Chile que busca siempre la justicia social, que interpela no sólo a los creyentes, sino que a todas y todos los chilenos", afirmó.

A renglón seguido, señaló: "Qué mejor para mí que haber compartido este año 2008 esta fiesta bajo el lema ‘La solidaridad cristiana’. Ese lema que apela a eso que es muy central en la vida de Chile, que es su vocación solidaria".

De esta forma, la Mandataria -quien realiza una gira por el norte de Chile- respondió a la exhortación realizada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, quien también pidió una "patria reconciliada".

Las intervenciones de Bachelet y Goic cobran relevancia en un escenario de crispación política y económica y que ha generado diferencias entre los sectores políticos.

Bachelet estuvo acompañada por el intendente Pablo Valenzuela; el alcalde de Pozo Almonte, Augusto Smith; la directora de la Junji, Estela Ortiz; y la subsecretaria de Desarrollo Regional, Claudia Serrano.

Respeto

La homilía del obispo Goic llamó la atención no sólo por la energía que imprimió a sus palabras, sino que también por la forma en que abordó la contingencia. Así, el presidente de la Conferencia Episcopal realizó un vehemente llamado a buscar una patria libre de descalificaciones, en lo que fue una muestra de público apoyo a la ministra de Educación, Mónica Jiménez, quien -el lunes reciente- fue mojada por un jarro de agua que le lanzó la escolar María Música Sepúlveda.

El impasse se produjo a raíz del debate del proyecto de Ley General de Educación (LGE), materia sobre la cual Goic defendió la labor del Congreso como instancia de perfeccionamiento de iniciativas legales. "Las leyes se hacen en el Parlamento y son los parlamentarios los que tienen que hacerse eco y voz de aquéllos a quienes representan", afirmó.

En esta dirección, precisó que "en una democracia, las leyes no se hacen destruyendo bienes públicos, destruyendo bienes que tanto cuesta construir para el bien de todos. La patria no se construye ofendiendo a una digna ministra de Estado. ¡La patria se construye respetándonos los unos a los otros!".

Agregó que "tenemos profundo derecho a discrepar, es lo más sagrado en una democracia, pero nunca ofender ni física ni verbalmente a nadie, porque todos somos hijos de este Chile bendito".

Sin olvidar que Chile vive un período electoral por las municipales de octubre y parlamentarias y presidenciales de 2009, Goic señaló que "son momentos que tienen que unirnos y no dividirnos. Tenemos derecho a pensar distinto, pero a lo que no tenemos derecho es a descalificar y destruir al otro".

Generosidad

Los derechos humanos tampoco estuvieron ausentes. De hecho, el obispo de Rancagua pidió que los "negros" hechos vividos durante el régimen militar, en alusión a las violaciones de las garantías individuales, sean sólo un mal recuerdo para el bicentenario. En este sentido, hizo un implícito reconocimiento a la Mandataria, al afirmar que había personas que lograron superar lo vivido y construir patria al mismo tiempo.

Goic pidió a Dios "que abra el corazón de los que todavía no quieren reconciliarse. Es necesario, como se ha dicho, la verdad, la justicia para que haya reconciliación y todo eso está bien, pero es necesaria más allá de la verdad y la justicia, una cuota de generosidad del corazón para perdonar, porque aunque haya verdad y justicia, si conservamos el rencor en el corazón, la patria no será la patria reconciliada que todos anhelamos".

En materia de respeto de la vida, el prelado planteó que "la patria está llamada a dar un ejemplo al mundo del respeto a la dignidad de cada ser humano. Cada ser humano desde su concepción hasta su muerte natural ¡es un ser humano y merece ser respetado y dignificado en todas las etapas de la vida!".

La misa de aire libre -a la cual asistieron más de 200 mil personas- tuvo momentos de gran emotividad, como cuando se lanzaron cientos de cintas tricolores que miles de fieles tomaron entre sus manos para dar la idea de la unidad del país.


EL SENTIDO DE LA UNIDAD NACIONAL

Desde que Bernardo O’Higgins consagró la naciente nación independiente de Chile a la Virgen del Carmen, ésta ha sido un símbolo y un signo de unidad nacional, un rito permanente y constante que ha debido sobrevivir a las fracturas del país, a los actos de violencia y a la natural conflictividad social. De ahí que la ceremonia religiosa en homenaje a la Virgen realizada en el Santuario de La Tirana ha marcado un hito. Una Presidenta agnóstica como Michelle Bachelet ha coincidido con la Iglesia Católica en valorar y destacar una idea de país, una noción común acerca de cómo enfrentar las dificultades del presente y los desafíos y esperanzas del futuro. En la ocasión tanto la Jefa de Estado como el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, dibujaron la convergencia de un deseo: que la reconciliación se abra paso definitivo en la patria y se instale un clima de diálogo y respeto mutuo. En este escenario, además, la Mandataria subrayó el principio de mestizaje que inunda la popular fiesta de La Tirana, donde se fusionan las herencias de las dos culturas que han formado a la nacionalidad: lo hispano y lo indígena. También llamó la atención que la Mandataria, al saludar a los jefes de los grupos de danza, se situara ella misma también como una peregrina más y anunciara una fuerte inversión en infraestructura para la mejoría de un lugar religioso donde vive un pequeño grupo de personas -el que no supera las 1.500 personas-, pero que cada 16 de julio recibe más de 200 mil visitantes. La meta para estas obras es el bicentenario.

ALVEAR COMPARTIÓ EN RECOLETA

Como un día de “recogimiento especial” definió ayer la presidenta de la DC, Soledad Alvear, la conmemoración de la fiesta de la Virgen del Carmen.

Por ello, la senadora por Santiago Oriente explicó que tras participar en una misa, quiso compartir -junto a la candidata DC a la alcaldía de Recoleta, Francisca Zaldívar- con la ciudadanía de esa comuna.

“He querido estar este día tan especial en una comuna como Recoleta, donde hay vecinos que lo pasan mal, porque la Virgen es la madre de todos y la madre siempre está preocupada por quienes más lo necesitan. Creo que la mejor forma de recordarla es hacer un poco ese rol: ser la madre de todos”.

ERRÁZURIZ PIDIÓ CONFIAR EN LA FE ANTE DIFICULTADES

En Santiago, el eje de la celebración de la Virgen del Carmen se situó en el Templo Votivo de Maipú, donde la misa principal fue oficiada por el cardenal Francisco Javier Errázuriz. En su homilía, que fue seguida por decenas de fieles, el arzobispo de Santiago llamó a los chilenos a ser “discípulos de Jesús con amor y no con violencia” y llamó también a encomendarse a la Virgen en momentos de violencia, corrupción y de dificultades económicas, marcadas por las bajas proyecciones de crecimiento del país. Las celebraciones se extendieron por todo el país. Así en Coyhaique, hubo cantos, poemas y bailes y una procesión cercana a los 300 fieles, encabezada por la imagen de la Virgen del Carmen, peregrinaron bajo la llovizna hacia la catedral de la ciudad. En su homilía, el obispo de Aysén, Luis Infanti, pidió para que “nuestra atria pueda ser una patria orante, que pueda poner nuestra fuerza, nuestro quehacer, nuestro ser en las manos de Dios, para que Él nos haga fecundos”. En la comuna de El Bosque, en tanto, se realizó una procesión con bailes y cantos, apoyada por la municipalidad, que tras recorrer diversas calles de la comuna entregó la imagen de la Virgen del Carmen a la Capilla San Alban.

Por Fidel Oyarzo.
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