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Gabriela Mistral

miércoles, 24 de febrero de 2010

CHILE: Acelerado Envejecimiento: Desafíos para la Protección Social y la Red de Oportunidades.

Según un reciente estudio del INE (Instituto Nacional de Estadísticas) entre los años 2000 y 2010, las 52 comunas de la Región Metropolitana han mostrado un acelerado envejecimiento de sus habitantes. En ocho de estas comunas – Providencia, Ñuñoa, Independencia, San Joaquín, Vitacura, Macul, Las Condes, San Miguel y La Cisterna – se proyecta que tengan más adultos mayores que menores de 15 años.

Para 1975, los mayores de 60 eran sólo el 7.9%. Según el Censo de 2002, 11,4 % de la población estaba conformada, por personas de 60 años y más, cifra que se elevó al 13 por ciento, de acuerdo a la encuesta CASEN 2006. Se estima que para el año 2025 este sector poblacional llegará a ser de 3.8 millones y 5.7 millones en el 2050 (28% de población), es decir, cerca de 3.5 veces el tamaño del 2000.

El aumento de los Adultos Mayores en el país plantea nuevos desafíos al Sistema de Protección Social y también para la Red de Oportunidades que pretende desarrollar el Presidente Electo, Sebastián Piñera.

¿Quiénes son actualmente los Adultos mayores?


El 43,9% son hombres y el 56,1% mujeres, diferencia que se incrementa al aumentar la edad.

Más del 50% de los hogares unipersonales del país corresponden a una persona mayor de 60 años.

El 84.3% del total de la población mayor de 60 años reside en zonas urbanas y el 15,7% en rurales

Las personas mayores de 75 años son quienes crecen con mayor rapidez.

Más del 60% de la población de adultos mayores chilenos son funcionalmente sanos, capaces de llevar una vida independiente.


En la actual configuración sociodemográfica de Chile, las personas adultas mayores han adquirido un papel de relevancia, debido entre otros factores a una esperanza de vida creciente, de lo que resulta una sociedad en proceso de envejecimiento.

Como respuesta a la situación de los Adultos Mayores chilenos, el primer paso ha sido abocarse en la tarea prioritaria de la reforma al sistema previsional, en el entendido que el resguardo de los ingresos en los años de vejez es uno de los componentes centrales del sistema de protección social comprometido. Pero las necesidades de la vejez no se resuelven sólo con pensiones.

La legislación específica para los Adultos mayores en Chile es escasa, poco orgánica y referida principalmente a temas que de manera tangencial les afectan. Es decir, carecen de una mirada integral que resuelva desde un enfoque sistémico los principales problemas que los aquejan. Prueba de ello es la dispersión normativa dentro de la cual encontramos el reglamento sobre casas de reposo, asilos y otros establecimientos similares y el reglamento de establecimientos de larga estadía para adultos mayores.

Es necesario que los adultos mayores sean reconocidos como personas útiles, valiosas y respetables y, por tanto, es necesario perfeccionar las normativas y políticas públicas pertinentes y realizar contribuciones a la construcción de un sistema de protección social integral de la vejez.

Legislación internacional de países como España, USA, Argentina y México son ejemplos que articulan una visión integral del fenómeno incluyendo regulaciones relativas a la Integridad física, psíquica y moral; igualdad y dignidad; Atención de la Salud y alimentación; Educación y Universidades para la Tercera Edad; Trabajo; tiempo libre, recreación, Manifestaciones culturales, de ocio y deporte; Asistencia social y protección económica; Participación y Denuncia popular; confidencialidad y el respeto al honor, intimidad y propia imagen; Libertad ideológica, religiosa y de culto; Información y la libertad de expresión; alojamiento digno y adecuado; y Protección jurídica.

¿Qué Desafíos se plantean para el Sistema de Protección Social?

El proceso de envejecimiento origina una serie de desafíos, entre ellos, nuevas formas de organización de la familia, desafíos de bienestar, integración social y empleo del tiempo libre de los adultos mayores, cambio en la demanda de bienes y de servicios, competencia intergeneracional por los puestos de trabajo y cambios en las relaciones de dependencia económica entre las generaciones. (Mifsud et al, 2006) A su vez, un estudio de la SENAMA (2007) reconoce como desafíos centrales: la formulación e implementación de políticas públicas que contribuyan a crear oportunidades para un envejecimiento activo, particularmente en el campo de la educación continua, del empleo y la empleabilidad, así como del acceso al crédito de las personas; así como la identificación de la oferta existente y las necesidades en materia de servicios sociales y la promoción de una imagen digna de los adultos mayores como ciudadanos activos y socialmente valiosos, entre otros.

Los adultos mayores son un grupo humano de alto crecimiento, por lo cual debiese recibir mayor atención por parte de las políticas sociales. Uno de los temas preponderantes es como señalamos la tendencia a vivir solos. Ello está dado porque cada vez los hogares tienen menos hijos, razón por la cual los adultos mayores tienen menos redes familiares quedando por dicha razón en situación de indefensión. Otro punto a considerar son las consecuencias propias de la edad, como las dificultades de movilidad y desplazamiento así como los problemas de salud.

Una política integral dirigida a los adultos mayores debiese, por tanto, incluir los siguientes objetivos generales:

Facilitar que la persona mayor pueda continuar en su medio habitual con una adecuada calidad de vida y bienestar psicosocial, facilitándole los servicios, que le permitan mantenerse el mayor tiempo posible con autonomía personal.

Ofrecer a la familia, que sigue siendo el núcleo fundamental de protección y atención a todos sus miembros, los apoyos precisos para que continúen desarrollando esta labor.

Proporcionar a las personas mayores la cobertura residencial necesaria, para que cuando no puedan seguir en sus hogares, con el apoyo de sus familias, puedan acceder a servicios institucionales de calidad.

Adecuación de las leyes que los afectan, teniendo en consideración sus especiales circunstancias, teniendo en cuenta que son sujetos de derechos. Así, por ejemplo en el caso chileno se hace necesaria la eliminación del 7% de cotizaciones de salud. Al mismo tiempo, la legislación laboral debe suponer que los trabajadores tienen que cuidar no sólo a sus hijos sino que también a sus padres.

¿Qué posibilidades surgen para la Red de Oportunidades?

El Presidente Electo, Sebastián Piñera, ha manifestado la necesidad de que el Sistema de Protección Social sea acompañado por Una Red de Oportunidades.

El aumento de Adultos Mayores implica nuevas necesidades, pero al mismo tiempo la posibilidad de que con un diseño adecuado se pueda apuntar justamente a ambos objetivos: la ampliación del sistema de protección social y la creación de una red de oportunidades.

Solo un Ejemplo. Las mujeres hemos estado tradicionalmente a cargo de las tareas de cuidado de niños, enfermos y ancianos en el hogar. Se propone, por tanto, una política que incentive el desarrollo y profesionalización de servicios domiciliarios consistente en la visita domiciliaria (compra de alimentos y pago de cuentas, acompañamiento personal, atención y /o cuidado, entre otros) o la formación de centros de cuidado diurno (recreación, alimentación y cuidado) a cargo de mujeres capacitadas. Esto permitiría que mujeres pobres fueran capacitadas en centros de educación superior por escuelas de Enfermería, Psicología y Trabajo Social en temáticas diversas como primeros auxilios, psicología y Derechos Sociales del Adulto Mayor. Mujeres pobres tendrían mayor potencial de empleabilidad al ser capacitadas por prestigiosas casas de estudios.

El estado, a través del Ministerio del Trabajo podría transferir recursos a Organizaciones Privadas Sin Fines de Lucro como la Fundación Prodemu (Promoción y Desarrollo de la Mujer) para la contratación transitoria de mujeres desempleadas, a quienes se les habilita laboralmente para que entreguen determinados servicios domiciliarios y/o en centros de cuidado diurno a los adultos mayores de sus propias comunidades con estándares de calidad. Esta contratación laboral temporal aumentaría aún más el nivel de empleabilidad de las mujeres al mismo tiempo que ellas permitirían ampliar el sistema de protección social a la vejez a través del servicio domiciliario ofrecido a los Adultos Mayores. Si pensamos que la mayoría de los adultos mayores son Mujeres, tendríamos un programa “redondito”: Mujeres cuidando mujeres; o Mujeres al Servicio de Mujeres.

Este es sólo una sugerencia. Esperamos del nuevo gobierno políticas públicas e intervenciones sociales que realmente permitan articular un amplio sistema protección social con la creación de una red de oportunidades.

Por Mahia Saracostti Schwartzman - Trabajadora Social PUC - M.B.A. de la PUC
Ph.D. en Social Welfare, City University of New York. Directora de la Escuela de Trabajo Social Universidad Andrés Bello. Editora de la revista International Social Work, indexada en ISI. Se ha desempeñado en diversas universidades chilenas, también en la Cámara de Diputados. Fue directora de estudios de la Corporación Comunidad Mujer, gerente de políticas públicas de la empresa Redalmarza y consultora externa de la Unión Europea y la Fundación española Codespa. Ha escrito columnas de opinión en diversos medios nacionales y en revistas especializadas nacionales y extranjeras – La Tercera.
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