BIBLIA, libro mío, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para el corazón, fuerte, poderoso compañero. Tu desnudez asusta a los hipócritas y tu pureza es odiosa a los libertinos.

Gabriela Mistral

viernes, 29 de mayo de 2009

CUBA: Cuba, la transición humana.

"...Cuba está comenzando a vivir la "transición humana" en la cual el ¿qué será de mí y de los míos? toma primeros planos, produciendo miedos, inseguridades, resentimientos y aferramientos. Raúl Castro no puede resolver los problemas de los cubanos radicalizando más la revolución como lo intenta Chávez, el socialismo cubano está totalmente agotado, el cambio es inevitable y el régimen vivirá ahora en luchas y reacomodos permanentes.

Una regla básica de la resolución de conflictos es "ponerse en los zapatos del otro" y otra es que "la contraparte fuerte debe hacer las mayores concesiones". En ese sentido es el presidente Obama quien debe tener paciencia y ponerse en los zapatos de Raúl Castro."

Durante 20 años sólo fuimos dueños de la mochila y de la ropa que llevábamos puesta, nos habíamos formado en la doctrina de "ser el último en tener, el último en dormir, el último en comer y el primero en morir". En 1990, dos años antes de que terminara la guerra, tuvimos que emprender lo que llamamos la "revolución administrativa", necesitábamos preparar a nuestros militantes para la reinserción a la sociedad en democracia y libre mercado que estábamos por conquistar. La guerrilla que yo dirigía era la más aguerrida, la más liberal y la menos ortodoxa de las cinco que existieron durante la guerra en El Salvador, sin embargo, eso no nos libraba de las consecuencias de los muchos años de "voto de pobreza" y "apostolado revolucionario".

¿Cómo decirle a nuestra gente que no era malo tener? ¿Cómo explicarles que el esfuerzo individual era vital para cada uno y para la sociedad en su conjunto? ¿Cómo convencerlos de que el éxito personal no era contrarrevolucionario? ¿Cómo evitar que el uso de fondos solidarios destinados a financiar la guerra se transformara en corrupción, cuando alcanzada la paz, los dirigentes tuviéramos que comprarnos nuestras propias camisas?

Conocí también estas mismas dificultades cuando el FSLN perdió las elecciones de Nicaragua en 1990. Miles de sandinistas trabajaban en el Estado sin ser legalmente dueños de nada. Fue ese contexto lo que llevó a lo que ahora se conoce como la "piñata sandinista", un decreto que, con justicias e injusticias, hizo propietarios automáticos de bienes a muchos dirigentes y militantes del FSLN. Por aquellos días, un discurso del general Humberto Ortega llamando a los militares sandinistas a convertirse en una nueva burguesía, fue considerado por Fidel Castro una invitación descarada a la corrupción.

Hace algunos meses se conoció el caso de un restaurante cubano llamado "el Hurón Azul". Su dueño fue detenido pasando del éxito personal a la desgracia. Entre los cargos que se le imputan están: tener más de las doce sillas autorizadas y exhibir obras de arte del patrimonio nacional. Sin embargo, antes de su captura, el restaurante era un referente para las personalidades que visitaban la Isla y era utilizado por muchos funcionarios importantes del gobierno. Eso significa que hay tolerancia a la libre iniciativa, pero solapada, sin reglas y sin haber ajustado el patrón ideológico. En esas condiciones la apertura al mercado es un juego de "sí, pero no", tal como ha ocurrido en el pasado con los "mercados campesinos".

Al producirse procesos de "acumulación de capital" el partido sufre de "retorcijones ideológicos" que derivan en retrocesos. Los chinos resolvieron esto pragmáticamente con la consigna "enriquecerse es glorioso", con ello sus ejércitos de ingenieros transformaron la economía China en la fábrica más grande del planeta, surgieron muchos millonarios y florecieron millones de empleos. En Cuba, por el contrario, se venera el derecho a la riqueza de los multimillonarios extranjeros, pero se niega ese derecho a los emprendedores nacionales. Los cubanos tienen educación y saben generar riqueza, esto lo demuestra el desarrollo de la Florida, pero mientras la apertura al mercado sea sólo para las multinacionales, la Isla seguirá en la bancarrota económica.

Sin duda, no es nada fácil dar ese paso cuando la dirigencia cubana y toda la militancia del partido han demonizado las diferencias sociales, exaltado un igualitarismo utópico y vivido bajo la regla de "prohibido tener". El problema es que el modelo de socialismo sin mercado ni democracia ha estado más ligado al supuesto de una guerra con EEUU que a la racionalidad de la matriz ideológica marxista. Ahora ese supuesto de guerra está agotado y la utopía no puede resolver necesidades cada vez más apremiantes.

En ese sentido, el levantamiento de restricciones a los viajes a la Isla por parte del gobierno de Obama es un gran paso en la dirección correcta, que se acopla al "ajuste estructural" que, dentro de sus posibilidades, está intentando Raúl Castro. La intensificación de la comunicación entre cientos de miles de cubanos americanos e isleños, abrirá un debate sobre sistemas dentro de las familias y, en este debate, el derecho a enriquecerse de forma lícita estará en el centro. Sin una apertura económica esto puede ser políticamente subversivo para el régimen cubano y altamente favorable si pone en marcha esa apertura.

En 1980 emigraron más de 100,000 cubanos como resultado de un cambio en la política migratoria durante el gobierno del ex presidente Carter. Con el nuevo gobierno de Obama a lo que más temen los sectores idealistas y extremistas de la dirigencia cubana, no es a la continuación de una política agresiva de EEUU, sino a la normalización plena de las relaciones diplomáticas y comerciales. Saben que esa política obliga a resolver problemas y a atender conflictos internos, por ello continuarán con su discurso provocador.

Cuba está comenzando a vivir la "transición humana" en la cual el ¿qué será de mí y de los míos? toma primeros planos, produciendo miedos, inseguridades, resentimientos y aferramientos. Raúl Castro no puede resolver los problemas de los cubanos radicalizando más la revolución como lo intenta Chávez, el socialismo cubano está totalmente agotado, el cambio es inevitable y el régimen vivirá ahora en luchas y reacomodos permanentes. Una regla básica de la resolución de conflictos es "ponerse en los zapatos del otro" y otra es que "la contraparte fuerte debe hacer las mayores concesiones". En ese sentido es el presidente Obama quien debe tener paciencia y ponerse en los zapatos de Raúl Castro.

Fuente: Especial para Infolatam

Por Joaquín Villalobos, político salvadoreño, antiguo jefe de la guerrilla de su país y signatario de los acuerdos de paz de El Salvador en 1992, asesor y consultor en materia de pacificación y seguridad pública en México, Colombia, El Salvador, Bosnia y otros países, investigador en la Universidad de Oxford UK., se incorpora hoy al equipo de analistas de Infolatam que cuenta con más de medio centenar de expertos en América Latina.
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