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Gabriela Mistral

jueves, 4 de diciembre de 2008

CHILE: El Beagle, dos dictaduras en un mar de disputas que el Papa resolvió.

Los gobiernos militares de Chile y Argentina estuvieron hace treinta años al borde de un enfrentamiento militar por la soberanía de unas islas del Canal de Beagle, que solo la mediación del Papa Juan Pablo II logró contener.

Las presidentas de Chile, Michelle Bachelet y de Argentina, Cristina Fernández, se reunirán el 4 y 5 de diciembre junto al Estrecho de Magallanes, a 2.400 kilómetros de Santiago, para poner la primera piedra de un monumento en honor al Papa.

El Canal de Beagle, que toma el nombre del bergantín en que navegaban quienes lo descubrieron en 1830, se extiende a lo largo de 280 kilómetros surcados por islas y tierras continentales que se yerguen en un gélido horizonte de agua y hielo.

Su ubicación estratégica entre los Océanos Atlántico y Pacífico puso en liza las relaciones entre Chile y Argentina durante todo el siglo XX, aunque fue a finales de los 70 cuando ambos países, gobernados por dictaduras, estuvieron a punto de medir sus fuerzas.

El Tratado de Límites de 1881 otorgó las islas Picton, Nueva y Lennox a Chile, pero las primeras esquirlas saltaron ya en 1888, cuando se publicó el primer mapa argentino en el que aparecen las disputadas islas bajo soberanía argentina.

Desde principios del siglo XX se planteó solicitar la mediación de distintas partes, entre ellas la Corona Británica (1915) y la Fiscalía de Estados Unidos (1938), pero el acuerdo no llegó hasta 1960 cuando se requirió el arbitraje de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Mientras, las mejoras en la navegación permitieron a ambos países explorar esta inhóspita zona, despoblada hasta que Chile fundó en 1953, en la isla Navarino, Puerto Williams, el poblado más austral del mundo, donde unas 2.000 personas resisten temperaturas máximas de siete grados en verano.

Ese proceso tampoco dio resultados y en 1970 ambos países acordaron lidiar sus diferencias en el Reino Unido a través de un tribunal conformado por siete peritos internacionales, que siete años después emitió el Laudo Arbitral, basado en el Tratado de Límites de 1881.

El documento otorgó a Chile las islas Picton, Nueva, Lennox y Snipe, concedió a Argentina las islas Becasse y Gable, estableció en el canal una división para que ambos países tuviesen libre navegación hasta sus puertos y fijó un límite marítimo equidistante a las costas chilenas y argentinas.

Chile aceptó el laudo, pero Argentina lo declaró "insanablemente nulo" e intensificó la presión militar y diplomática sobre su vecino al apoyo a Perú y Bolivia, países que debieron ceder parte de sus territorios a Chile tras la Guerra del Pacífico (1879-1884) y que aún hoy solicitan revisar esas fronteras.

Argentina ya había rechazado la mediación del Rey Juan Carlos de España, país que entonces salía de las sombras de la dictadura franquista (1939-1975), y de la Organización de Estados Americanos (OEA), considerada entonces dentro del ámbito de influencia de Estados Unidos, que había apoyado el golpe de Pinochet en Chile.

El régimen militar argentino (1976-1983) planificó entonces la llamada Operación Soberanía, que se debía desarrollar en la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, con el fin de ocupar las islas otorgadas a Chile, pero la mediación papal consiguió abortar unas horas antes el choque de ambas escuadras.

La intervención del Papa fue encabezada por el cardenal italiano Antonio Samoré, cuya labor no fue un camino de rosas.

En 1979 se firmó el Acta de Montevideo, pero en 1981 Argentina cerró todos los pasos fronterizos con Chile, una medida que se suele considerar preámbulo de la guerra, mientras el régimen de Pinochet se enfrentaba a los primeros efectos de la crisis económica que estallaría al año siguiente y daría paso a masivas protestas en su contra.

La guerra de las Malvinas, que entre abril y junio de 1982 enfrentó a Argentina y Reino Unido, dejó a las fuerzas armadas argentinas descompuestas y al país preparado para adentrarse en la democracia, lo que ocurrió en 1983.

La disensión llegó en 1984 con el Tratado de Paz y Amistad entre ambos países, que otorgó todas las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego a Chile y las islas del lado norte del canal a Argentina, que renunció a sus aspiraciones en el Estrecho de Magallanes. EFE

Fuente: PL.
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