BIBLIA, libro mío, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para el corazón, fuerte, poderoso compañero. Tu desnudez asusta a los hipócritas y tu pureza es odiosa a los libertinos.

Gabriela Mistral

lunes, 29 de diciembre de 2008

CHILE: ESPACIO RECREATIVO EDUCACIONAL - Marta Larraechea

INNOVACION EN EDUCACION: Aprender haciendo y jugando.

Más que un museo, se trata de un espacio de entretención y aprendizaje, orientado a fomentar la curiosidad intelectual y la creatividad en niños y jóvenes, que viven experiencias interactivas con las ciencias, las artes y la tecnología. Un promedio de 500 mil personas visita anualmente el Museo Interactivo Mirador, MIM, ubicado en la comuna de La Granja, en Santiago. En sus 14 salas, que contienen cerca de 300 exhibiciones, se cumple el principio del “aprender haciendo”. Que los visitantes salgan del museo con más interrogantes que con las que llegaron es la meta de sus gestores, encabezados por la orientadora familiar y ex Primera Dama Marta Larraechea, de 62 años.

La idea daba vueltas en la cabeza de Marta Larraechea desde comienzos de los 90 y terminó de materializarse en 2000, cuando su esposo, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, completaba su período como Presidente de la República. El MIM pertenece a la Fundación Tiempos Nuevos y se inspiró en museos interactivos como el Museo Papalote de México y otros de similares características en países como Venezuela, Estados Unidos y Francia.

La creación de este “espacio recreativo educacional”, como lo define Marta Larraechea, contó con el apoyo y la participación de científicos, artistas y gestores públicos. Ellos adaptaron las experiencias foráneas a la idiosincrasia del público chileno y buscaron, además, su propio camino. “La mitad de las muestras que contiene el museo se elaboró en Chile, en tanto el resto tuvo que traerse desde fuera”.

En pocos años, el MIM ha pasado a convertirse en el museo más visitado del país. “Se trata de un proyecto educacional y social”, explica Marta Larraechea. “Además, es un aporte al conocimiento, a la educación chilena y al profesorado, que trabaja en conjunto con ellos. Hay un interacción tremenda a nivel metropolitano y regional”. En este sentido, dice, “ha sido un acierto emplazar el MIM en una comuna de la periferia de Santiago, lo que ha contribuido a mejorar esa zona”.

Además de la capacitación a profesores, el MIM ha extendido su influencia al resto del país a través de muestras itinerantes, que han llegado a sitios tan lejanos como el archipiélago de Juan Fernández.

Por Marta Larraechea - www.mim.cl
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