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Gabriela Mistral

viernes, 17 de abril de 2009

CUMBRE: Una Cumbre, muchas América.

Barack Obama no se encontrará con una América latina unida y uniforme en la Cumbre de las Américas que comienza este viernes.

Frente a Obama habrá al menos cuatro tipos diferentes de países: los aliados estratégicos (Canadá, México y Brasil), los socios fieles (Colombia, Chile y Perú), los críticos radicales (Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa) y los oportunistas (Cristina Kirchner). El presidente de Estados Unidos es el más novato mientras que el de Venezuela es el más veterano de los líderes que asisten a la Cumbre.

El objetivo de Obama para esta cumbre es muy claro: combatir esa "percepción que llega del sur...que en los últimos años Estados Unidos ha vuelto su atención a otros lados, ha desatendido sus relaciones en esta parte del mundo''. Estas palabras son de Jeffrey Davidow, el asesor principal de Obama para la cumbre, quien cree que "esta cumbre le dará la oportunidad (a Obama) de reunirse con todos los jefes de Estado, escucharlos, intercambiar opiniones y producir nuevas ideas''.

Los aliados estratégicos

Obama no inventa nada cuando prioriza las relaciones estratégicas con México y Brasil. El tema mexicano es una necesidad geográfica, histórica y social que todos los presidentes estadounidenses de una manera más o menos acusada la han contemplado. George W. Bush mantuvo una especial relación con México y con dos presidentes ideológicamente cercanos como Vicente Fox y Felipe Calderón.

Los mutuos intereses comerciales, económicos, sobre migración y en la lucha contra el narcotráfico hacen prever que la buena relación continuará. Obama no ha dudado en mostrar su admiración hacia Calderón y su lucha contra los cárteles: "Está encarándolos, de la misma manera que Elliot Ness enfrentó a Al Capone durante la época de la Prohibición, con frecuencia eso causa más violencia, y estamos viendo que eso está aflorando".

La cercanía con Brasil no es tampoco algo nuevo, pero Bush y Lula se encargaron de convertir la vinculación bilateral en una verdadera alianza estratégica. Bush veía en Lula a un antídoto contra Hugo Chávez. Obama considera a Lula un socio a la hora de conducir la región por la senda de la gobernabilidad y reconoce en Lula "al político más popular de la tierra".

Los socios en la región

La relación entre Bush y Álvaro Uribe fue espléndida y Colombia fue entre 2002 y 2008 el principal aliado de EE.UU. en la región. Por eso, uno de los grandes interrogantes que quizá pueda despejar la Cumbre es el papel que jugará Colombia en esta nueva etapa de los Estados Unidos. Por el momento, la frialdad ha caracterizado las relaciones entre Obama y Uribe. Obama no ha realizado una escala en Colombia y sigue oponiéndose a ratificar el TLC con Colombia.

Chile seguirá manteniendo una relación especial con los EE.UU. de Obama: es el país modelo de la región, tiene en Michelle Bachelet a una presidenta cercana ideológicamente a Obama y es el modelo de dirigente de izquierdas que EE.UU querría exportar al resto de la región.

El Perú de Alan García no es el de los años 80, en los que un joven Alan derrochaba su verborrea de radical nacionalismo antiimperialista. Alan dirige el país con el mayor crecimiento de la región y es crítico con Hugo Chávez y sus imitadores locales (Ollanta Humala).

Los aliados de Chávez

Hugo Chávez afrontó la anterior Cumbre de las Américas, celebrada en 2005 en Mar del Plata, en solitario. Fue una voz más de las que se opuso al ALCA, que fracasó no tanto por las estridencias de Chávez como por la oposición del Brasil de Lula y la Argentina de Néstor Kirchner.

Ahora, cuatro años más tarde, Chávez llega rodeado por una cohorte de seguidores: Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador, Daniel Ortega de Nicaragua, Manuel Zelaya de Honduras y posiblemente Fernando Lugo de Paraguay. Y no sólo tienen aliados, cuenta también con un abandera que enarbolar: la defensa de la Cuba de los hermanos Raúl y Fidel Castro.

No muy lejos de la órbita chavista, navegará Cristina Kirchner que alternará discursos sensatos con alegatos nacionalistas y antineoliberales. Los Kirchner siempre fueron muy antinorteamericanos pero la cercanía ideológica con Obama y la delicada situación económica de Argentina hará prevalecer el pragmatismo del que a veces hacen gala el matrimonio Kirchner.

Por Rogelio Núñez

Fuente: Información y Análisis América Latina.
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1 comentario:

Anónimo dijo...

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