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Gabriela Mistral

martes, 7 de abril de 2009

PERU: Fujimori condenado a la pena máxima, 25 años de cárcel.

El ex presidente Alberto Fujimori recibió la pena más dura que permite el código penal peruano, 25 años de cárcel, por delitos de violación de los derechos humanos, en una sentencia considerada histórica. Amnistía Internacional y Human Rights Watch, destacaron el carácter "ejemplar" de la sentencia, mientras que los fujimoristas reaccionaron con ira y prometieron salir a las calles.

Escuchó el fallo con su habitual semblante imperturbable y de inmediato se acercó a consultar a su abogado defensor, César Nakazaki, para anunciar que interponía un recurso de nulidad, que fue aceptado por la sala especial que lo juzga. Fujimori se había pasado la última sesión del juicio tomando notas con aplicación, con aire sereno pero preocupado, y su propio médico, Alejandro Aguinaga, señaló que se encontraba bien en este día crucial para su vida.

Más airada, su hija y heredera política, Keiko Fujimori, declaró al cerrarse este juicio desarrollado a lo largo de 161 sesiones que el fallo "es una aberración y destila odio y venganza". "Obviamente, no nos vamos a quedar de brazos cruzados, vamos a salir pacíficamente a las calles a respaldar a Alberto Fujimori", advirtió.

Gisela Ortiz, representante de los familiares de víctimas de La Cantuta, se mostró "obviamente satisfecha: por primera vez el poder judicial responde al clamor de las víctimas", dijo nada más finalizar el juicio.

Organismos de defensa humanitaria como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que enviaron a Lima observadores al juicio, destacaron el carácter "ejemplar" de la sentencia. Javier Zúñiga, representante de Amnistía Internacional, señaló que el fallo "es uno de los más importantes de los últimos tiempos por referirse a las responsabilidades de un jefe de estado por crímenes cometidos por organismos que él mandó o ayudó a crear".

Para Maria McFarland, observadora de Human Rights Watch, con la sentencia el tribunal ha enviado "un mensaje positivo para Perú y para el mundo: que una corte nacional es capaz de hacer justicia (en un caso de violación de derechos humanos), algo poco común".

En cambio, los simpatizantes del ex presidente peruano reaccionaron con ira e indignación ante la sentencia y prometieron salir a las calles para defender su inocencia. Tan pronto vieron la sentencia en una pantalla de televisión colocada a las afueras de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía (Diroes), donde se celebró el juicio, medio millar de fujimoristas gritaron: "¡Poder Judicial, vergüenza nacional!".

Al final de la lectura de la sentencia en este juicio histórico, las huestes fujimoristas enardecidas solo esperaban a la heredera política del acusado, la congresista Keiko Fujimori, que indignada se dirigió desde lo alto de una camioneta a sus simpatizantes. Acompañada de su hermano menor Kenyi y su esposo Mark, Keiko llamó a sus adeptos a salir a protestar a las calles, aunque de manera pacífica "para demostrarle al Perú y al mundo esta absurda condena contra Alberto Fujimori", un llamamiento al que la multitud respondió al unísono: "¡A las calles, a las calles!".

Fuente: Infolatam.
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