BIBLIA, libro mío, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para el corazón, fuerte, poderoso compañero. Tu desnudez asusta a los hipócritas y tu pureza es odiosa a los libertinos.

Gabriela Mistral

jueves, 22 de enero de 2009

CHILE: "A 27 años de la muerte de mi abuelo, Eduardo Frei, recuerdo con fuerza su petición: Amen nuestra patria y luchen por engrandecerla".

"Cuando recuerdo a mi abuelo, vienen a mi mente en primer lugar esas cosas cotidianas que uno vive con sus seres más cercanos.

Nosotros visitábamos a mis abuelos todas las semanas y era sagrado el almuerzo de los domingos con sus 7 hijos, 6 nueras y yernos y por supuesto sus 21 nietos.

Era un familión y eso lo llenaba de gran orgullo y alegría.

Su puro y su siesta después de almuerzo eran sagrados y luego compartía con nosotros muriéndose de la risa con "El Chavo del 8" y "El Chapulín Colorado" .

Me acuerdo además que era infaltable el ir a despedirlo y a recibirlo luego de los viajes al extranjero.

Lo que más nos ilusionaba era conseguir que nos llevaran a buscarlo a la puerta del avión en esos buses chicos azules que en ese tiempo se utilizaban y por supuesto el ritual de la entrega de regalos infaltables para cada nieto o miembro de la familia.

El día de la muerte de mi abuelo yo había cumplido recién 14 años y recuerdo que fue muy impactante.

Sabíamos que estaba grave de salud, ya que no lo podíamos ver, pero ese día me enteré a través de la televisión en un extra que él había muerto.

Desde ese minuto todo fue un revuelo, empezamos a vivir un torbellino, los medios de comunicación hablaban del tema y estaban en todas partes, no paraban de sacarnos fotos, miles de personas que no conocíamos lloraban intensamente; nos querían tocar y éramos sacados con seguridad de todos los lugares.

Después de ese momento y haber vivido su funeral, se me hizo evidente y tomé real conciencia de lo importante que era mi abuelo para el país, como había marcado la vida de tantas personas y el cariño que le tenía mucha gente.

Cuando murió nos dejó un mensaje en un video ("De Profundis") que lo vimos después que murió reunidos toda mi familia.

Este mensaje ha sido una marca de fuego para mi vida y mi persona. Nos pidió a sus nietos "que amáramos entrañablemente a nuestra patria y que lucháramos por engrandecerla".

Y desde mi trabajo y la formación que le he dado a mis hijos he tratado de cumplir con este compromiso.

Cada día trato de aportar un grano de arena a ello. A la hora de evocar a mi tata como político, lo que más he admirado fue su compromiso con el servicio público; su trabajo y defensa permanente por las personas más postergadas de Chile; su visión de futuro y de adelantarse a los tiempos; su compromiso de hacer a nuestro país una gran patria, en donde todos tengan espacios e igualdad de oportunidades todos los chilenos sin importar su condición; su amor y respeto por los campesinos; su compromiso por que Chile fuera reconocido y aprendiera de otros países; su inmensa preocupación por los demás y su forma de vida consecuente con sus valores arraigados profundamente.

Su estilo de hacer política era muy diferente al que se hace ahora, era de gran compromiso en lo social, de trabajo en equipo, con espacio para todos y todas, con espíritu juvenil, con espacio para los afectos.

Siempre decía en sus discursos que la política era una parte de la vida y que siempre teníamos que tener en el centro nuestra familia que es donde hacemos carne nuestros valores y consecuencias".

La política era una forma de vida en donde uno se entregaba a servicio de su patria y no a las ambiciones personales y si alguien tenía que asumir un desafío lo hacía gustoso.

Yo creo que lo principal es que nos enseñó que la política es una hermosa actividad. Que la democracia es uno de los principales baluartes de los países, pero una democracia real en donde estén representados todos los chilenos y chilenas; donde exista una participación ciudadana real, en que el estado cumpla con su responsabilidad fundamental de garantizar los derechos de las personas y resguardar la calidad de vida los más vulnerables, pero también con una ciudadanía activa, organizada, que ejerza sus derecho y que se comprometa con las responsabilidades ciudadanas.

Para mí, es un orgullo inmenso ser nieta de Eduardo Frei Montalva; del hombre que fue capaz de hacer las mayores transformaciones sociales y estructurales de la historia republicana de Chile.

Que le dio lo más importante a los chilenos, SU DIGNIDAD, efectuando acciones concretas para conseguirlo. La Reforma agraria y de educación implementadas en su Gobierno significaron una gran valentía y una decisión política realmente consecuente en el apoyo a los más postergados de Chile: los campesinos".

Mi principal sentimiento es de dolor personal por la pérdida de un ser querido, pero además de esta gran pena, siento una tremenda impotencia.

Sus ASESINOS quitaron a Chile una persona que habría escrito una historia diferente.

Si él hubiera vivido no me cabe duda que el ejercicio de su liderazgo, indiscutiblemente habrían cambiado las cosas, lo más probable es que la democracia habría llegado antes y podríamos haber lamentado menos muertos, desaparecidos y violencia en la tremenda dictadura que vivimos.

Al terminar este relato no quiero quedarme con lo negativo, sino expresarles a todos los que creen, mi profunda convicción que su pensamiento e ideales siguen vigentes y que tenemos un desafío muy hermoso, el trabajar por nuestra patria y hacer de nuestras hijas e hijos ciudadanos comprometidos con esta causa y que el idealismo es parte fundamental para la felicidad en la vida".

Paula Urzúa Frei
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