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Gabriela Mistral

viernes, 29 de agosto de 2008

NICARAGUA: Daniel Ortega vive crítica etapa política y personal.


Daniel Ortega gobierna Nicaragua desde el 2006. Previamente había ejercido como Presidente entre 1985 y 1990.

Para el domingo están convocadas marchas contra del Gobierno nicaragüense.

El rechazo al Mandatario es creciente y arrecian las denuncias a su gestión por diversas temáticas. En tanto, lo persiguen los escándalos, entre ellos una acusación de violación y otra de persecución política contra Ernesto Cardenal.

Cada vez más complicado se vuelve el momento, tanto personal como político, que vive el Presidente de Nicaragua Daniel Ortega. Al deterioro de su imagen y la de su país por una acusación de abuso y violación de su hijastra durante veinte años, se suma ahora la denuncia de una presunta persecución política contra Ernesto Cardenal. El poeta fue condenado el miércoles por injurias -casi tres años después de ser absuelto en primera instancia-, tras lo cual acusó directamente al Mandatario de fraguar una "venganza" en su contra.

Los dos ex amigos y compañeros de la revolución sandinista mantienen una difícil relación desde 1990. Recientemente, en una visita a Paraguay, Cardenal desató las iras de Ortega luego de calificarlo de "ladrón".

A estos escándalos personales se suman las críticas a su gestión de grupos de la sociedad civil y partidos políticos que el domingo marcharán en Jinotepe (centro-sur), para protestar contra violaciones a la libertad de expresión, acoso a los medios, el alto costo de la vida o el cierre de espacios políticos. También exigirán elecciones municipales libres, justas y transparentes en noviembre.

"Seguimos en camino hacia el autoritarismo, en el régimen más intolerante que ha habido desde (la dictadura de Anastasio) Somoza", resume la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Vilma Núñez.

RECUERDOS DEL SOMOCISMO

Pero hay más, ya que no sólo en el aspecto político la vida se ha trastornado para Daniel Ortega. En lo personal está envuelto en dos llamativos escándalos que tienen como protagonistas a Ernesto Cardenal, quien fuera su ministro de Cultura durante su primer mandato (1985-90), y a su hijastra Zoilamérica Narváez, quien lo acusó de violarla.

El mundo de la intelectualidad local e internacional ha hecho escuchar su voz en defensa del poeta desde que se conoció la sentencia. "En Nicaragua los jueces dependen de la voluntad de Ortega", opinó el escritor Sergio Ramírez.

También destacaron las defensas de escritores como Eduardo Galeano, Antonio Skármeta o José Saramago. Este último fustigó con dureza a Ortega a quien acusó de traicionar la Revolución. "Ernesto Cardenal, uno de los más extraordinarios hombres que el sol calienta, ha sido víctima de la mala conciencia de un Daniel Ortega indigno de su propio pasado, incapaz ahora de reconocer la grandeza de alguien a quien hasta un Papa, en vano, intentó humillar", manifestó Saramago, quien dramáticamente concluyó: "Una vez más una revolución ha sido traicionada desde dentro".

Skarmeta, en tanto, en un correo de solidaridad escribió: "Dile a Ortega que aquí en Chile le decimos que no se atreva a tocar a Cardenal ni con el pétalo de una dama".

MOVIMIENTO DE REPUDIO

El abogado del Mandatario, Ramón Rojas, negó ayer que la condena al poeta tenga motivaciones políticas, pero no pudo explicar por qué se emitió una segunda sentencia del caso tres años después.

Rojas ya había defendido a Ortega en 1998, cuando se amparó en su inmunidad como diputado del Frente Sandinista para evadir una demanda por supuesto abuso y violación sexual, agresiones físicas y sicológicas presentada por su hijastra, Zoilamérica Narváez, causa que finalmente quedó archivada por haber prescrito. El caso está desde 2001 en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El rechazo a Ortega "es parte de un acuerdo del movimiento feminista y de mujeres a nivel internacional. Donde llegue (Ortega) le van a repudiar", explica Juanita Jiménez, del Movimiento Autónomo de Mujeres hondureño. Y así ha ocurrido: no acudió a la investidura del Presidente Fernando Lugo en Paraguay y sufrió el duro rechazo femenino en Tegucigalpa, Honduras.

Fuente: EFE.
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