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Gabriela Mistral

viernes, 24 de julio de 2009

HONDURAS: Zelaya conduce caravana hacia la frontera con Honduras.

El depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, inició el jueves una caravana hacia la frontera con Honduras, preparándose para un enfrentamiento que pudiera llevarlo de vuelta a la presidencia, o a la cárcel.

En declaraciones a los reporteros en Managua, Zelaya dijo que cruzaría la frontera y entraría a Honduras el viernes o el sábado.

Desde que fue depuesto el 28 de junio, Zelaya ha insistido en reclamar la presidencia. Su rival, el presidente interino Roberto Micheletti, ha dicho que Zelaya sería arrestado y tendría que afrontar cargos de traición y abuso de poder, entre otros.

Zelaya reconoció que el encuentro pudiera llevar a la violencia y llamó al ejército a "no mancharse de sangre y, mucho menos, de la sangre del presidente de la república''.

Según sus ayudantes, el plan de Zelaya es entrar a Honduras por una de sus fronteras territoriales acompañado por un grupo de partidarios.

Zelaya dijo que él y sus seguidores irán con "una bandera blanca de paz y llamando a la reconciliación en Honduras''.

El ex mandatario, que encabeza la caravana en un Jeep blanco, tenía previsto pasar la noche en la ciudad de Estelí --conocida por sus tabacos y sus murales de la época sandinista-- antes de decidir su ruta final a Honduras.

La amenaza de su retorno ha provocado alarma en la frontera, donde la seguridad se había reforzado visiblemente el jueves.

Al amanecer en el generalmente tranquilo puesto fronterizo de Las Manos, la policía hondureña antimotines blandía sus escudos y más de una docena de soldados armados patrullaba el área. La policía seleccionaba a quién dejar pasar y les decía a la mayoría de los viajeros que la frontera estaría cerrada por el resto del día.

Antonio Cartagena, de 71 años, dijo que había viajado junto a otras 40 personas desde Sonaguera, en la provincia de Colón, para esperar a Zelaya. Cartagena dijo que la policía detuvo su autobús a unas nueve millas de su destino y que sólo una docena pudo llegar caminando a la frontera. Según él, por lo menos otros cuatro autobuses con partidarios de Zelaya fueron detenidos.

"Estamos aquí para recibir a un buen hombre de regreso al país'', dijo Cartagena. "El gobierno dice que no está restringiendo nuestros movimientos o nuestra palabra, pero ¿cómo le llaman a esto?"

Zelaya adquirió simpatía entre los pobres aumentando el salario mínimo y subsidiando la gasolina para los taxistas, entre otras cosas. Rara vez se le ve sin su sombrero de finquero y su espeso bigote.

Sus tendencias populistas también lo acercaron al presidente venezolano Hugo Chávez, y en el 2008, Honduras se sumó al ALBA (Alternativa Bolivariana Para las Américas), encabezado por Venezuela, que incluye a países de gobiernos izquierdistas como Cuba, Nicaragua y Bolivia.

La caída de Zelaya tuvo lugar cuando, pese a las advertencias de las autoridades judiciales, insistió en convocar a un referendo que le hubiera permitido modificar la constitución. Sólo le quedaban seis meses en su mandato, y sus enemigos, incluyendo al congreso, las cortes y el Ministerio de Justicia, dijeron que intentaba extender los límites de los términos electorales y quedarse en el poder.

Zelaya sostenía que el referendo no era más que una manera de darles a los ciudadanos un mayor papel en la política. El tribunal supremo se mostró en desacuerdo y ordenó que lo arrestaran el 26 de junio. El ejército entró en su casa dos días después, lo sacó de la cama a punta de pistola y lo mandó al exilio.

Para que el regreso de Zelaya tuviera éxito, se requeriría que se congregara en la frontera una multitud de sus simpatizantes. Pero según algunos, su respaldo en Honduras está decayendo ahora que la crisis está en su cuarta semana. Los organizadores de protestas contaban con el influyente sindicato de maestros para reforzar la huelga nacional del jueves, pero muchas escuelas en en sector del sur de Honduras estaban abiertas y funcionando normalmente.

Aún así, los partidarios de Zelaya intensificaron la presión, bloqueando carreteras el jueves en todo el país y ocupando varios edificios de gobierno en protestas pacíficas, según reportó la Associated Press.

Honduras se ha encontrado aislada internacionalmente desde el derrocamiento de Zelaya. La OEA, la Unión Europea (UE) y Naciones Unidas (ONU) han condenado el golpe y pedido el regreso de Zelaya. Ni un solo país ha reconocido oficialmente al nuevo gobierno.

Pero Micheletti tiene mucha simpatía en Honduras. El miércoles, decenas de miles de personas marcharon en respaldo a su gobierno y para protestar por lo que ellos consideran como intrusión extranjera.

La última vez que Zelaya trató de regresar a Honduras, el 5 de julio, el ejército bloqueó la pista del Aeropuerto Internacional de Tegucigalpa y no dejó al avión aterrizar. El jueves, Zelaya dijo que no sabía lo que pasaría si le obstruían el regreso de nuevo.

"Tendremos que ver'', dijo. "Déjenme intentarlo''.

La redactora Frances Robles, del Miami Herald, contribuyó a este reportaje

FUENTE: El Nuevo Heraldo.
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