BIBLIA, libro mío, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para el corazón, fuerte, poderoso compañero. Tu desnudez asusta a los hipócritas y tu pureza es odiosa a los libertinos.

Gabriela Mistral

miércoles, 3 de septiembre de 2008

HONDURAS: Niños, voces perdidas.


Una amplia y detallada documentación, con abundantes y desgarradores testimonios presentó La Prensa sobre la desaparición de niños, su venta y esclavitud en bares. La unidad de investigación de este rotativo siguió la ruta e identificó negocios donde son retenidas niñas y utilizadas en la prostitución.

Día a día se han ido entregando a los lectores los hallazgos de una labor delicada, pero muy eficiente que hace gritar en las páginas a centenares de víctimas inocentes y a muchos de los padres que las buscan. La portada más impactante, con el título de "Desaparecidos", se convirtió en la voz de 24 menores, con nombre y apellido, que no han vuelto a ser vistos por sus seres queridos. Interpol recibió en estos ocho meses del año 35 denuncias de menores desaparecidos. Cifra muy pequeña para la cantidad de niños y niñas etiquetadas en paradero desconocido.

Según las cifras recopiladas, 10 mil niños son víctimas de la explotación sexual e introducida en la cadena del trato de personas. La mayoría, por supuesto, niñas cuyo porcentaje es de 95%. El resto, 5%, son niños. ¿Qué está ocurriendo? "Tuve que empezar a tener relaciones con hombres porque mi mamá decía que tenía que ayudar en la casa", confiesa una pequeña vendida por su madre, también dedicada a la prostitución.

Proliferan los antros en los que no hay control para el ingreso ni supervisión sobre las personas que trabajan en ellos. Tal laxitud ha creado un ambiente en el que hasta la misma policía es cómplice como atestiguan hechos ocurridos en Copán Ruinas, donde hay indicios de "turismo sexual" explotado por personas que se alían con las autoridades. "Hemos estado buscando personalmente a mi hijo. Dos días nos hicieron caso los policías, después nos dijeron que era difícil tener más detalles. Yo me he tenido que movilizar sola", se desahoga una madre, cuyo hijo desapareció en mayo. Más allá de la frontera también las niñas hondureñas son retenidas en bares y prostíbulos. En el camino del "sueño americano" van quedando y desapareciendo los menores confiados a "coyotes".

Ante este grave problema, no hay respuesta por parte de las autoridades. Se toman los datos, "las generales" de las que se hablaba hace décadas, y en un expediente oficial se encierra la reacción ante el delito. "Siempre hay víctimas que rescatar, pero ¿qué se tiene que hacer? Ésta es una responsabilidad de la sociedad en general", dijo la comisionada de Policía, Mirna Suazo. Tiene razón, pero unos más responsables que otros. En el cuidado de los menores, los padres de familia y los educadores. En la represión del delito, persecución de los delincuentes y acción de los tribunales, los operadores de justicia, policías, fiscales y jueces en cuya agenda no se hallan los menores desaparecidos".

Por La Prensa, San Pedro Sula, Honduras.
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