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Gabriela Mistral

miércoles, 17 de septiembre de 2008

LATINOAMERICA: Mejora la percepción de la democracia en América Latina.


Los regímenes más estables se vinculan a las viejas estructuras.

La percepción de la ciudadanía sobre la democracia ha mejorado en los últimos años en Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y, más recientemente, en Paraguay, todos países dirigidos por gobiernos de izquierdas, según afirmó este lunes la directora ejecutiva de Latinobarómetro, Marta Lagos.

Tras intervenir en un debate sobre la democracia organizado por la Unión Interparlamentaria, Marta Lagos dijo que ese grupo de países "no son los que se prefiere nombrar" cuando se habla de democracia, "como sí podrían serlo México, Brasil o Chile, por su crecimiento económico y estabilidad".

"Curiosamente, los países que son vistos como los más inestables son aquellos donde la gente ve mejor a la democracia y sus instituciones, porque los asocia con igualdad de acceso, de trato, ausencia de discriminación y dispersión del poder", explicó.

En cambio, agregó, "en los países donde las viejas estructuras del poder se mantienen intactas, la democracia es vista con escepticismo".

De hecho, la investigadora chilena reveló que ha sido en su país donde la opinión de la ciudadanía con respecto a la democracia más se ha deteriorado.

"En Chile existe una democracia institucional, con un Estado fuerte que funciona y buena burocracia, pero no hay movilidad social, lo que hace que la gente se pregunte ¿Y todo esto para quién?", sostuvo.

Al citar esa paradoja, Lagos abordó la cuestión de "la calidad de la democracia", que es baja en los países latinoamericanos con mayor estabilidad institucional.

Por el contrario, "la calidad de la democracia es alta en los países con inestabilidad institucional", recalcó Lagos, fundadora y directora del Latinobarómetro, un sondeo de opinión anual que cubre 18 países latinoamericanos.

En ese sentido, la académica discrepó con quienes consideran preocupantes la llegada al poder en América Latina de gobernantes de izquierdas e identificados como populistas, y sostuvo que esos gobiernos están "desmantelando las estructuras de poder que impiden la existencia de la democracia".

Opinó que "no hay democracia donde una gran parte de la población que no puede ejercer plenamente su ciudadanía porque las estructuras de poder se lo impiden".

Sobre la supuesta ola de inestabilidad en Sudamérica, sostuvo que la tendencia hasta ahora había sido la de "privilegiar la estabilidad por encima de la democracia, pero esa estabilidad no puede ser un instrumento de la oligarquía".

Refiriéndose particularmente a Ecuador y Bolivia, la académica sostuvo que tienen ante sí el reto de "enfrentar simultáneamente asuntos que otros países han enfrentado de manera gradual, lo que hace que se vea de forma negativa un proceso que es profundamente revolucionario y que transforma completamente esas sociedades".

Agregó que "no hay atajos posibles" en el camino a un "mayor nivel de democratización".

Al abordar el papel de Estados Unidos en la región, la investigadora dijo que se ha reforzado el rechazo al intervencionismo de Washington en Latinoamérica. Por ejemplo, dijo, que "cualquier cosa que EEUU quiera hacer en Bolivia va a tener el repudio de la población latinoamericana en su totalidad".

En ese sentido, señaló que el cambio ha sido radical frente al pasado, "cuando la ciudadanía era más pasiva", mientras que actualmente "tenemos una ciudadanía activa".
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Fuente: Diario Critico.
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